miércoles, 5 de junio de 2013

TP Final: NK, la "otra" película de Kirchner, por Hernán Cortés (Turno Noche)





No fue un domingo de alegrías para Israel Adrián Caetano. Por un lado, porque Independiente -club del cual se declara fanático- va camino a un descenso casi irreversible. Y en la tarde-noche de ese día, su ánimo tampoco mejoró: si bien su película sobre Néstor Kirchner pudo verse, después de muchas idas y vueltas, por televisión abierta, el director uruguayo hubiese preferido que fuera en otras condiciones.

Vale la pena repasar los hechos. En 2011, la productora Tochineki, integrada por el diputado Fernando “Chino” Navarro y el publicista Jorge Devoto, le había encargado a Caetano la realización de un documental sobre la vida del ex presidente. Caetano aceptó el ofrecimiento, pero, una vez avanzada la filmación, el proyecto quedó abruptamente en la nada. Los motivos no fueron demasiado claros: “Lo visto hasta el momento no conformó”, decía el escueto comunicado de Tochineki. La tarea pasó a manos de Paula de Luque, que desechó el material de Caetano y reinició el documental desde cero. El resultado fue Nestor Kirchner, la película, estrenada en noviembre pasado y con una difusión que no se correspondió con el poco público que fue a verla.

Aquella negativa, sin embargo, catapultó al trabajo de Caetano a la categoría de mito urbano. ¿Cuáles habrían sido las razones para que la productora oficialista le bajara el pulgar? ¿Bajo qué criterios la dupla Devoto – Navarro consideraba que esa película no debía estrenarse? Aunque el director nunca ocultó su simpatía con el kirchnerismo, se especuló con que el tratamiento del film tenía una mirada objetiva, no exenta de luces y sombras, sobre la trayectoria política de Kirchner, a diferencia del tinte épico que De Luque le otorgó al suyo.

Lo que parecía ser uno de los secretos mejores guardados del cine nacional fue develado hace un par de semanas. Y como casi siempre sucede en estos casos, la culpa la tuvo Internet. Un primer bosquejo, sin pulir, se filtró en un blog. Se trata de una hora y cuarenta minutos compuesta enteramente por material de archivo. A primera vista, NK -tal es el título- no tiene un hilo cronológico definido: saltando de una época a otra, las imágenes abarcan casi todo el recorrido político de Kirchner, desde que era un militante patagónico, pasando por sus periodos de intendente y gobernador, hasta la presidencia y su posterior fallecimiento. Contrariamente a lo que había trascendido, el tratamiento es, en general, favorable al ex mandatario. Hay, en boca de Kirchner, algunos elogios a Carlos Menem cuando el riojano era presidente. Y también deja ver algunas dificultades para pagar aguinaldos (similares a las que tuvo Daniel Scioli) cuando era el hombre fuerte de Santa Cruz. Pero no muchas mas “objeciones”.

Hay que destacar en todo momento que se trata de un Work in Progress, es decir, que no se trata de la versión defintiva. En varios pasajes -sobre todo en aquellos que abarcan los inicios de la figura de Kirchner- las imágenes se ven "quemadas", debido la precariedades técnicas de los canales santacruceños de donde fueron tomadas la imágenes. Caetano deberá trabajar allí para mejorar el registro.

En cuanto al tratamiento del film, es una incógnita el rumbo que tomará el director de Un oso rojo. Hasta el momento, está sostenido únicamente por testimonios del ex mandatario, sin ninguna voz en off. Tampoco cuenta con entrevistados adicionales, cómo sí tiene el de De Luque, que se remite a la forma clásica del documental compuesto por material de archivo combinado con “cabezas parlantes”.

Esta versión sin terminar había llegado a los ojos de la mismísima Cristina Kirchner. La Presidenta sí quedó muy conforme con lo que vio y, entusiasmada, gestionó una pronta emisión de NK en la televisión abierta, que fue este domingo por Telefé. Por su parte, Caetano se encargó de remarcar que la película aún no está finalizada y que espera que la colaboración de la productora para darle el corte final. “Ojalá se pueda estrenar en septiembre”, aseguró en una entrevista.

Aunque sea de manera involuntaria y en formato no definitivo, se hace justicia con Caetano. Es cierto, él verá consumada su revancha recién cuando la película llegue a la pantalla grande.  Pero es saludable que su trabajo haya visto la luz, para que haya más de una visión sobre una figura central de la política contemporánea. Y también para que vuelva el debate masivo al cine: no es justo que el cine político quede reducido a unos pocos documentales para unos pocos espectadores. Seguramente, tanto NK como El olimpo vacío (documental sobre Juan José Sebrelli, un furioso crítico del gobierno) son dos de los estrenos de no ficción que mas darán que hablar este año.

Recuadro: 

NK se emitió este domingo a las 19:30 hs por Telefé y, según datos de IBOPE, tuvo un rating promedio de 8 puntos (cerca de 800.000 espectadores), con picos de 9 puntos. En ese horario, enfrentó a un tanque como Duro de matar 4.0, que midió 11,6 puntos, transformándose en el segundo programa mas visto durante esa franja. Muy buenos números, teniendo en cuenta que se trata de un documental sin terminar.


TP Final: Romero: el señor de los zombies nunca muere, por Eugenia Lelli (Turno Noche)



“Más paranoicas se ponen las sociedades,
más éxito tienen las historias de zombies”

Mucho se ha visto de los zombies hoy en día. Invaden y se expanden por nuestras televisiones y salas tal cómo hace el virus que les devuelve la vida. Pero antes no era así. Desde la llegada de George A. Romero al séptimo arte, el género se revolucionó. Con él llegó el nacimiento de un nuevo monstruo del cine que antes se ocultaba en las penumbras de las películas clase B: trajo el Apocalipsis Zombie.
            Bastamente se puede hablar de la obra de Romero. Todos sus trabajos exponen un mundo sumido en un holocausto donde los muertos se levantan para comerse a los vivos y donde no puede haber un final feliz.  Por primera vez se enseñaba la sangre y entrañas de forma gráfica y explícita; a los zombies se les ve arrancando carne humana de los huesos y saboreando su sangre. La búsqueda de cerebros ya no era el objetivo de estos seres de ultratumba. Cualquier bracito o abdomen les cae bien.
            Pero el logro de este director no se centra sólo en esta distinción que cambió la historia o en los efectos novedosos utilizados para lograr que al espectador se le paren los pelos de punta. En todos sus films,  Romero ofrece una crítica sobre varios aspectos de la sociedad contemporánea.
En La noche de los muertos vivientes (1968) el director inicia su largo camino por la tierra de los muertos reflejando los hechos de la sociedad norteamericana de los años ´60, desde el periodo de la Guerra de Vietnam  hasta el ferviente racismo en que estaba sumida la sociedad yanqui. El hecho de que el protagonista fuera negro y acabe con un disparo en la cabeza realza este suceso sumado a que impregna a su narración de una clara metáfora: los zombies son el fiel reflejo de la propia sociedad que devora y mata todo.
Esta interesante y genial producción de bajo presupuesto logró incrementar el realismo claustrofóbico de lo aparente y encauzar el mecanismo interno necesario para que el espectador sintiese la ilusoria cotidianeidad del terror y el despertar del miedo.
Pero para Romero los villanos en sus películas “son siempre los vivos, no los muertos”.  Tal lo deja entrever años más tarde en su película de 2005, Land of the Dead. En ésta, se pone énfasis en las diferencias de clases. La élite rica vive dichosamente indulgente en el rascacielos, mientras que las masas de clase baja sobreviven entre las alcantarillas, en condiciones terribles.
El film está repleto de alusiones al estilo de vida en EEUU. En una escena, se muestra una jaula de aves en el recinto de los ricos. Aquí se representa a la gente de la ciudad, al parecer protegida pero que realmente se encuentra presa del mundo exterior. Más adelante, durante el ataque de los zombis contra el lugar, se revela que los pájaros dentro de la jaula son mecánicos, plasmando la naturaleza artificial de la vida dentro una comunidad tan cerrada.
El villano de la película, personificado a la perfección por Dennis Hopper, utiliza los vicios tales como el juego, prostitución, alcohol, drogas y luchas de gladiadores contra los muertos para distraer de sus vidas desgraciadas a la clase más baja. He aquí el concepto del "pan y circo" utilizado durante el Imperio romano. Este sádico líder de la sociedad resistente al mundo apocalíptico, gobierna en gran parte a través del miedo. Se refiere a los zombis utilizando de forma despectiva el término "podridos” y hacia el final del film declara que “no negocia con terroristas”, clara alusión a  las frecuentes declaraciones del presidente de EE.UU., George W. Bush, sobre el terrorismo y la invasión a Irak.
En varias escenas, los ricos parecen estar preocupados con los teléfonos móviles y se frustran cuando no pueden conseguir señales. Esto demuestra la desconexión entre ese ocioso mundo y el mundo real: incluso frente a las hordas de los muertos vivientes, están preocupados por la pérdida de la señal. Los personajes de Romero exhiben una clara dependencia hacia el dinero, a pesar de que el derrumbamiento del país y de la economía mundial haría del dinero un bien sin valor, especialmente fuera de las áreas controladas por humanos.
Los zombis se enajenan totalmente por los fuegos artificiales lanzados al cielo durante la noche. Sin embargo, eventualmente aprenden a no ser distraídos por las luces y llegan a ser inmunes a ellas. Romero aquí se refiere a la gran campaña sensacionalista del gobierno estadounidense durante la guerra con Irak en la que las masas, al principio encantadas con “los logros de las fuerzas armadas”, lograron ver la realidad de lo que realizaba el gobierno en este país.
La conclusión tiene un trasfondo marxista: la idea de que los trabajadores se levanten contra los patrones toma forma en el final cuando los muertos comen a los ricos. El uso de las herramientas de trabajo (tales como martillos perforadores y llaves de tuercas) por parte de los zombies para entrar a la fortaleza humana, así como el personaje proletario de Big Daddy, es un claro ejemplo de esto.
En una escena se muestran un show de marionetas en una televisión hueca con una bandera americana clavada con tachuelas. La trama muestra una historia simplista de un ser humano inteligente que derrota a un “podrido”. Aquí esta implícita una crítica de los medios de comunicación, que adhieren a lo que los gobiernos quieren que las masas sepan.
Esto también se ve en la película de 2008, Diary of the Dead. Aquí, se ve cómo  los medios de comunicación son la fuerza vital de un mundo híper dependiente de las tecnologías y cómo la sociedad vive de la necesidad de mostrarlo todo por cualquier medio, a cualquier costo: cómo el hombre vive para ver pero no para ayudar. Es, principalmente, en el protagonista en el que cae esta función al obsesionarse con la idea de hacer un documental sobre lo que está ocurriendo. Esta actitud pone en peligro su vida y la de sus compañeros.
El director además critica la facilidad con que se puede informar utilizando la tecnología y cómo muchas veces esa información proviene desde una perspectiva o es simplemente una opinión que es tomada como real. “Los hombres están decididos a transmitir sus puntos de vistas. No se puede controlar”, dirá Romero a través de su película.
De esta forma, Romero no se limita sólo a contar la historia. Usa efectivamente la mitología zombie y recurre a los efectos visuales para hacer una justa- y particular- observación social en todos sus proyectos.



Recuadro

Inclusión en otros géneros y desastre total

Romero siempre estuvo inmerso en el cine de terror. Según palabras del director: “La fantasía es un medio para las metáforas [...] y dado que estoy atascado en este género, intento buscar nuevas formas de utilizarlo. Para al menos expresar alguna opinión o satirizar cosas y divertirme”. Aún así, encontró un espacio para escapar de los zombies y se embarcó en su segundo film: There's Always Vanilla de1971, un melodrama en la que un joven, a quien no le gusta la idea de tener un trabajo fijo, regresa a su ciudad natal en Pittsburgh. Allí conoce a una señora mayor que él y se acaba mudando a su casa. Ella tiene un trabajo estable en un canal de televisión local y, un día, descubre que se ha quedado embaraza y no sabe si contárselo, pues piensa que quizás él no esté preparado para ser padre.
La película tiene altibajos en cuanto a la historia y la actuación. Al igual que muchas de las primeras películas de Romero, este film critica la capitalización, pero sin tener el mismo efecto que en sus otras obras. El mismo Romero ha asumido que esta película es su peor producción  y se ha referido a esta como "un desastre total".





            

TP Final: Las fábulas de Akira, por Sebastián Vivarelli (Turno Noche)



Sueños, de Akira Kurosawa

Los cortos que componen Sueños de Akira Kurosawa, comparten con las fábulas no sólo las moralejas finales, sino una estructura donde lo breve y lo sencillo es lo que prima.
Estos denominados sueños -pesadillas en algunos casos- exponen dilemas existenciales del ser humano y reflexiones sobre temas universales: la relación del hombre con la naturaleza, el arte, las guerras y el holocausto nuclear.
AK decide dar forma a estos viajes oníricos, con puestas en escena teatrales y minimalistas, desarrollando diálogos profundos e iluminados.
Remitiendo a las historias orales que se transmiten entre generaciones, las fábulas de AK están contadas con paciencia, un elevado sentido estético e inteligencia. Al igual que en las fábulas (donde los animales se humanizan), en Sueños los personajes son animales que transmutan en humanos, árboles que se transforman en muñecas, o pinturas que devienen espacios transitables. Metamorfosis omnipresente que, lejos de ser arbitraria, cuestiona la evolución del hombre y su relación con aquello que lo rodea.

Tanto La luz del sol a través de la lluvia, como El Huerto de ciruelos y El Pueblo de los Molinos de Agua, relatan la -siempre- conflictiva convivencia del hombre con la naturaleza.
La luz del sol a través de la lluvia toma como base una antigua leyenda de Japón, que sostiene que cuando el sol brilla a través de la lluvia, los zorros celebran sus bodas. Ritual que sirve de metáfora  para señalar la incapacidad del ser humano –representado en la figura de un niño- de respetar el espacio privado de los animales, sus costumbres, su ecosistema. Será cuando el niño viole ese espacio vital, cuando reciba un castigo de su madre, dejando la primera moraleja del film.
El Huerto de ciruelos  expone el problema de la desforestación indiscriminada. En el relato, una familia corta su huerto de duraznos en plena primavera, momento en el que florecen. Epoca en la que además se celebra la Fiesta de las muñecas, razón por la cual una colección de muñecas transmutará en personajes que –coloridas danzas y diálogos mediante- enseñará a un niño (nuevamente) el valor del respeto por la naturaleza.
De todos, El Pueblo de los Molinos de Agua, es el que mayor profundidad reflexiva alcanza. Un viajero se adentra en un pequeño pueblo perdido en medio del bosque. Al encontrarse con un centenario habitante del lugar, comienza un extenso diálogo en el que el anciano cuenta su postura frente a la vida: convivir en armonía con la naturaleza, alejado del consumo compulsivo de las sociedades modernas. “¿Para qué iluminar la noche con luz artificial, si eso me impedirá ver las estrellas?”, frase -pronunciada por el viejo- que resume a la perfección la idea central del capítulo.

El túnel
, desnuda los efectos devastadores de la guerra. Para ello -logrando un minimalismo absoluto- AK se vale de dos colores (rojo y azul), un general, algunos soldados, un perro y un túnel. El rojo -proyectado sobre un perro furioso- representa la violencia y la guerra; el tono azulado presente en los rostros de los soldados nos habla de muerte; el túnel, del pasaje entre la vida y la muerte. Todo matizado por diálogos entre el general y su escuadrón aniquilado, que alcanzan momentos de alta emotividad.

El Monte Fuji en Rojo y El Ogro Llorón vuelven sobre un tema (aún herida abierta) vital para el pueblo japonés: el holocausto nuclear. Con el paisaje de fondo del Monte Fuji y un cielo teñido de rojo sangre, el primero muestra la huida desesperada de ciudadanos, ante el desastre nuclear generado por una central atómica. En El Ogro Llorón, casi a modo de continuación del anterior relato, un hombre -devenido en criatura con cuernos como consecuencia de la radiación- vaga perdido por un brumoso paisaje surrealista, mientras reniega del desastre ecológico causado por la contaminación.

Cuervos, un claro homenaje a Van Gogh, se propone como una pieza inmersiva y saturada de colores. Fantaseando con la posibilidad de adentrarse y recorrer la obra del artista, explora dimensiones, paisajes y texturas. Recorrido que tendrá como fin la última obra pintada por Vincent, que da nombre al corto.

Con sus diferencias y similitudes, los cortos de AK cuentan sobre transmutaciones del ser humano, sobre la evolución de la especie. Alma, verdad, naturaleza, armonía, esencia, sabiduría, son algunos de los conceptos que conforman su sustancia. Quien se encuentre con este film, podrá sentirse más -o menos- identificado con alguno de los cortos, o preferir alguno por sobre los demás. Pero algo sucederá, casi a modo de moraleja inevitable: nadie será la misma persona después de dejarse llevar por estos Sueños.

TP Final: Obra Maestra, por Lucas Loscerbo (Turno Noche)



Psicosis, de Alfred Hitchcock

1) La película y su director: Psicosis se basa en la novela "Psycho" (1959), de Robert Bloch. fue nominada a los premios oscar en varias categorías, pero no gano en ninguna.
Cuenta la historia de Marion Crane, una  joven secretaria, que desea casarse. Su escaso sueldo y las deudas heredades, hacen que cuando su jefe el señor lowery le ordena depositar 40.000 dólares en el banco, ella decida no hacerlo. Tomar su coche y huir por la carretera. En el camino se topa con un pequeño motel donde decide descansar. Allí habita un joven taxidermista tímido con doble personalidad, llamado Norman Bates.
Para aquel que quiera empezar a recorrer la filmografía de Hitchcock,  le recomiendo arrancar con esta. Su mejor película.Cuando vea las siguientes, va a notar una gran diferencia. Las otras películas del maestro del suspenso, son justamente eso: suspenso e intriga. Pero les falta para ser calificadas como Films de horror. Les falta genera el miedo que genera Psicosis. Otra diferencia es la conclusión. Los finales de sus otras películas son mucho más abiertos y mucho más difíciles de entender y explicar. En psycho esta mas que claro cual es el final.Que sucede con Norman Bates.
Repasando la carrera de Alfred Hitchcock, me da a pensar que este film es el menos Hitchcockniano. Parece más cercano a Román Polansky. Lo retorcida de la historia y del final. La locura del personaje principal.las actuaciones, que si bien depende mas de los actores, siempre se ve la mano del director. Miren el inquilino y van a ver muchos puntos en común, que tienen que ver con lo recién  comentado.

2) Las actuaciones: Claro que no hubiera sido tan brillante, sin Anthony Perkins, el actor que encarno a norman. Sus miradas, su forma de moverse, su voz. Su personaje es dominado por su madre, y tiene serios problemas psicológicos .Todo esto ayuda para la creación de una atmosfera densa y oscura en el motel. Quizás exagere pero creo que estamos ante una de las  mejores actuaciones de la historia del cine. La actuación de actor estadounidense, que encarna al asesino en serie,  le da mucho mas realismo a la pelicula.yo le creo. Yo creo que esta loco. Creo esa relación, quizás inexistente e inventada por el, que tiene con la madre.
Y todas esas líneas para hablar de uno solo, del que se destaca por encima del resto. Es que los demás están correctos y sus personajes son creíbles. Pero no hay mucho más para decir. Acá es Perkins  más diez.

3) La escena de la ducha: Esta escena se rodó el 23 de diciembre de 1959. Tardaron en filmarla siete días y no llega a los tres minutos de metraje. En ella coincidieron el montajista George Tomasini, el diseñador gráfico Saúl Bass y el compositor Bernard Hermann. Aunque Hitchcock pensó la escena original sin música, el compositor Bernard Hermann insistió en introducir el sonido de unos violines, para intensificar las imágenes. La música es de lo más recordado de esta escena. Muchas cosas hacen que esta sea una de las mejores películas de la historia del cine. Una de ellas es la que voy a describir ahora: La sombra de la madre de bates va acercándose con cuchillo en mano hacia Marion quien tomaba una ducha. El que la vio ya sabe como continua y el que no, lo puede deducir fácilmente. Aunque dudo que a esta altura quien este leyendo una nota sobre Psicosis, no la haya visto .Si no vio la original, habrá  visto la fallida remake sobre la que luego voy a escribir.volviendo a la escena en particular, Allí es donde cambian los roles. Marion Crane abandona el protagonismo para que lo tome Bates.

4) Curiosidades de la realización de la película: en la escena de la ducha que hablamos anteriormente, la modelo Marly Renfro dobló el cuerpo de la protagonista en algunas Tomas. Sin embargo Janet Leigh, actriz que interpretó a Marion crane, siempre sostuvo que hizo ella todas las tomas.
Se dijo también  que para que el grito de Janet Leigh fuera lo más realista posible, el director usó agua helada.
Hitchcock quería mantener en secreto, a toda costa,  el argumento del film  a la prensa. Por ese motivo, prohibió que Anthony Perkins y Janet Leigh dieran entrevistas para promocionarlo.

5) Por qué Psicosis queda en el recuerdo de todo cinéfilo: como dije en otra oportunidad, hay detalles  que  hacen de este producto algo inolvidable.
Y la escena mas importante, de la que ya hablamos demasiado, no es lo único.
También lo es por ejemplo el complejo de Edipo mas raro que se pueda imaginar que sufre el protagonista.
la madre mas icónica de la historia del cine. Una madre de la que solo podemos apreciar la sombra. Y solo en los últimos minutos entendemos el porqué.
La música, de Bernard Herrmann donde Se usan sólo instrumentos de cuerda.
La taxidermia, practicada por bates, mediante la cual diseca animales para conservarlos con apariencias de vivos.
El ritmo por momentos lento (la primera media hora) y por momentos dinámico.

6) Norman Bates y su madre: después de la muerte de su padre, norman bates se aferro a lo único que le quedaba su madre. Pero cuando esta consiguió un nuevo amor, los celos comenzaron a aparecer en norman  y desato una furia incontrolable en el  y concluyo todo un desastre que notaran al ver la película.
 Bates siempre fue dominado por su madre y luego termino de alguna forma adquiriendo su personalidad.
este vinculo entre madre e hijo, terminaría siendo lo mas extraordinario de esta obra maestra.

Recuadro:

REMAKE FALLIDA


En 1998 el director estadounidense Gus Van Sant, realizó una remake de Psicosis. La remake es idéntica en su totalidad pero muy diferente en su nivel de calidad.
Pero esta vez no se mantuvo nada de lo grandioso de la versión original. Sorprendente, para mal, ya que se trataba de alguien con talento que tiene grandes películas como Elephant y Paranoid Park. Pero esta remake no es la única fallida del director, no nos olvidemos del bodrio de Restless, acá llamada cuando el amor es para siempre.
No soy un amante de volver hacer un producto que ya se hizo. Utilizando el mismo guión y solo cambiando el director y los actores. Pero si  esta  bien hecho, el resultado puede ser interesante. El problema es que cuando la original es tan pero tan buena, difícil es igualarla. En este caso no solo no se la iguala, sino que directamente se la destroza.
Vince Vaughn interpreta a norman bates. Y todo lo que en Perkins era natural, en Vaughn es forzado. Todo lo que le creía a Perkins, a Vaughn no se lo creo.
Vaughn haciendo de loco en vez de asustarme, me provoca risa. Pero me río para no llorar.

Un film tan menor, que es mejor olvidarla que atacarla.

lunes, 3 de junio de 2013

TP Final: Hija de su época, por Santiago Gonzalez (Turno Noche)


500 days of Summer

                  
En Annie Hall (1977) Woody Allen contaba los altibajos de su relación con la actriz Diane Keaton. Esta película se alejaba de los convencionalismos de las comedias románticas y estaba en sintonía con gente de la generación del director neoyorkino.
Es importante esta mención porque la opera prima de Marc Webb es vista como la Annie Hall de esta generación debido a que se aleja de los clichés del género y se enfoca en lo complejo de las relaciones amorosas.
500 days of Summer busca que el espectador se sienta identificado con las situaciones que vive el protagonista. Por eso parte de una historia que, aunque mil veces usada, es real. Tom (Joseph Gordon Lewitt) sale con Summer, (Zooey Deschanel), el está enamorado pero ella no.
Esta historia se basa en situaciones que cualquiera pudo haber vivido en su vida en pareja. Desde la felicidad postcoital, hasta las expectativas que se generan sobre una persona que pueden llevar a la desilusión.
Pero también, para acercarse a esta nueva generación, se le da espacio a la relación que hay con la música y la importancia que tiene como medio para expresar los sentimientos.  Este uso es criticado porque hace que la gente se condicione a las letras vacías de un desconocido.
Algo similar ocurría en High Fidelity (2000) de Stephen Frears, donde un joven John Cusack decía que era miserable porque las canciones pop lo habían hecho sentir así.
Como condiciona la cultura la mirada de una persona es el eje principal de ambas películas. Este es el motivo por el cual Tom se enamora de Summer. Ella encarna todo lo que a él le gusta. Es una mujer bonita que tiene gustos ‘’raros’’ (escucha bandas como The Smiths, su beatle favorito es Ringo y no tiene problemas en ver películas antiguas). Esto hace que la ame superficialmente.
A Webb le pasa lo mismo. Se enamora del material (escrito por Scott Neustadter y Michael H. Weber) porque es distinto. Y por eso la llena de incontables referencias culturales para hacerla única.
Esta mezcolanza de cosas copiadas la convierte en hija de esta época posmoderna.
Una época en donde una película puede ser un pastiche cuyo objetivo es lograr un producto que parezca nuevo.
Algo que tienen en común las tres películas es que empiezan con el fin de la relación, motivo por el cual hace que los protagonistas recuerden lo que vivieron con sus parejas. No son historias contadas cronológicamente sino más bien recuerdos subjetivos.
Esta forma de narración comenzó con el cine moderno, pero se afianzo mas en estas últimas dos décadas con el fin de hacer interesante a una historia.
A este trio hay que sumar a Eternal sunshine of the spotless mind (2004) de Michel Gondry, cuya base argumental le sirve al director francés para dar rienda suelta a un estilo visual videoclipero que exprese los sentimientos del personaje de Jim Carrey con respecto a su pareja. Estilo visual que Webb copia con el mismo fin.
Todo esto hace que se destaque por sobre el resto de las comedias románticas.
La constante reproducción del género hizo que el espectador empezara a rechazarlas y a verlas como algo para mujeres. Mirada machista de la que la película es conciente. Por eso los roles están invertidos. No solo el protagonismo recae en un hombre si no que este es mostrado como alguien sensible e idealista mientras que la mujer es vista como fria y realista. Incluso, a diferencia de otras películas, los protagonistas son morochos.
Es cierto que 500 days usa los clichés del género, pero es porque los necesita para satirizarlos. No es solo consciente de sí misma sino también del género al que pertenece. Es por eso que sigue el desarrollo de una relación que va a terminar mal.
Por ser diferente fue encuadrada dentro del cine indie. Una denominación que últimamente se le da a un tipo de películas que, alejadas de las grandes superproducciones hollywoodenses, cuentan pequeñas historias, con una puesta en escena minimalista y que tienden a retratar a la mujer como una manic pixie dream girl (ver recuadro).
Con respecto a esto es irónico el papel que interpreta Zooey Deschanel. Siempre encarna a la chica simpática, medio rara, con la que se puede hablar de cualquier cosa. Pero la película, por más que la presente así, la muestra como una mujer horrible que es incapaz de amar. Y esto tiene que ver con los recuerdos subjetivos de Tom.
Hay dos cosas que se le critica a 500 days of Summer: La primera es que el personaje principal está escrito de una manera superficial que pareciera que responde al estereotipo de un hipster. Pero esto es porque la mirada de Webb es igual a la de Tom. Inmadura, superficial pero que, al fin y al cabo, se está proyectando a sí mismo en su obra.
Lo segundo es que por más que satirice los convencionalismos del género, solo lo hace muy por arriba. En el fondo es más de más de lo mismo. Una historia de auto superación. Pero esta idea no es algo que solo ocurre en las comedias románticas, puede pasar en cualquier género. Entonces lo lógico es que después de tener una relación tan importante como la que tuvo Tom, cambie su forma de ser.

El film de Webb por más que se burle de las comedias románticas no está en contra de ellas. Lo que quiere es, que si va a haber una explotación, por lo menos que ofrezcan algo más que un entrenimiento mal hecho, con mensajes banales que no logran conectar con el espectador.

Recuadro: ¿Qué es una manic pixie dream girl?

El término fue inventado por el crítico de cine Nathan Rabin y se refiere a un estereotipo de mujer cuya existencia es solo un puente para la madurez del protagonista de una historia.
Estas mujeres son vistas como independientes, algo raras en sus gustos, y siempre comienzan una relación con un hombre triste y sensible. Una fantasía que está en la cabeza de guionistas que vuelcan todo lo superficial que le gusta en una mujer y que los haría felices. A partir de eso escriben sobre la frustración que causa darse cuenta que no existe alguien así.
Esta mirada fue acusada de ser machista al presentar a la mujer como un objeto sin vida propia. Y que, si la tienen, nunca es mostrada.
Sobre esto Zoe Kazan, guionista y protagonista de Ruby Sparks (2012), dijo que era una forma de meter a un grupo de mujeres originales dentro de una bolsa para poder diferenciarlas.
Hay muchos casos de manic pixie dream girls en la historia del cine. Los ejemplos más famosos son lo de Kirsten Dunts en Elizabeth town (2003), Natalie Portman en Garden State (2004), Audrey Hepburn en Breakfast in Tiffany’s (1961) y Jeanne Moureau en Jules y Jim (1962).

TP Final: El titiritero, por Paula De Giacomi (Turno Mañana)




Escondido (Caché), de Michael Haneke

Primero quiero confesar que no se en qué estaba pensando cuando elegí esta película para escribir y no es que no me haya gustado, al contrario, me arriesgo a decir que me parece de las más interesantes que vi en mi vida, pero esa misma desorientación que sentí cuando la observaba la siento ahora frente a esta hoja en blanco. Estaba por tirar todo por la borda, cuando me di cuenta que esta sensación era producto de intentar poner en palabras algo completamente indescifrable y que de alguna manera, de eso se trataba la película. Difícil tarea la mía, pero vale la pena el intento. La película en cuestión es Caché, dirigida por Michael Haneke,o Escondido como bien fue traducida al español.

En la primera escena vemos durante unos segundos una casa desde enfrente, captada con una cámara fija y con sonido ambiente. Luego escuchamos un diálogo que nos desconcierta porque no sabemos de dónde vienen las voces ni quiénes son los que están hablando. Vemos salir de la casa a un hombre, que luego sabremos es el protagonista de esta película. Georges, es conductor televisivo de un programa literario, de mediana edad, casado con Anne, una traductora que trabaja en una editorial y padre de Pierrot, adolescente hijo de ambos.
Una casa amplia con varias bibliotecas repletas que cubren las paredes y la ventana del comedor y una televisión en el centro es la puesta en escena que eligió el director (porque todas las  elecciones que hacen los directores son por algo) para enmarcar el hogar de este matrimonio burgués e intelectual. Pero hay cosas que ni los libros ni la cultura puede enseñarnos y muchas veces esto “tapa la ventana” que es nuestra conexión con el exterior, con esa realidad que a veces es difícil de mirar.
La escena antes descripta se vuelve a repetir exactamente de la misma manera pero con un detalle: la pantalla se rebobina sin que nosotros hayamos tocado el control remoto. Y es que esa imagen no es más que una filmación en VHS que fue dejada en la casa de Georges y Anne en una simple bolsa de plástico. Y nos sentimos engañados, claro, como ellos.
El impacto que provoca esta imagen en tremendo, vemos como el director enmarca una ficción dentro de otra y de esta dando comienzo el macabro juego...
Las cintas se repiten, pero luego envueltas en papeles con dibujos infantiles: una cara de un chico con la boca llena de sangre, o una gallina degollada. Es así como empezamos a caminar sobre arenas movedizas, tanto nosotros como el protagonista. Las primera preguntas que nos aparecen son las siguientes: ¿Quién esta escondido, quién manda las cintas y quién observa? Si ustedes esperan que se resuelva el enigma van por mal camino, por eso no nos queda otra que formular nuestras propias respuestas.

Por un lado creo que hay una fuerte crítica a una determinada clase social, que dentro de sus blancas, pulcras y adornadas casas, conlleva también un lado oscuro y brutal.
 “¿Qué haríamos por no perder lo que es nuestro?” dice uno de los personajes y nos dice Haneke directamente a nuestros ojos. En este caso, parece que cualquier cosa.
También habla de nosotros mismos como espectadores, como los espías que observamos, casi de manera impune lo que sucede a nuestro alrededor desde nuestros cómodos sillones. Porque Caché es también una denuncia social, una denuncia sobre la desigualdad de posibilidades, sobre las masacres que las grandes potencias hicieron sobre los más débiles, sobre los prejuicios que probablemente todos llevemos dentro. Y ahí estamos, observando con la misma mirada que los protagonistas. Haneke no nos juzga, solamente nos perturba y nos paraliza.

Por otro lado, la película nos muestra un viaje interno a la psiquis del protagonista. Las cintas son un rompecabezas que vamos armando hacia su pasado, su infancia y cómo esto lo define y lo hace quien es. Georges recupera retazos de su memoria que pareciera enterró con demasiado empeño, pero que inevitablemente, ya sea a través de las imágenes filmadas o de sus pesadillas, va recuperando. Pero siempre es preferible olvidar... Como la gallina que le cortan la cabeza y sigue viva, George corta con su historia, con su madre, con su hogar de la infancia, con su conciencia y sigue adelante.

Pero la historia de él se entremezcla con la de Majid, un argelino que de chico trabajaba junto a su familia en la casa de Georges y a quién la vida y Francia le dieron una mala pasada, matando en una  manifestación a sus padres y dejándolo huérfano. La familia del protagonista quiso adoptarlo, pero el pequeño Georges de sólo seis años se las ingenió para no dejar de ser el hijo único y adorado y sacar de su vida a Majid con una pequeña y piadosa mentira que cambió toda su existencia. Este  hombre, que luego terminará cortándose el cuello como una gallina, pero esta vez de manera literal. Una decisión radical sí, pero por lo menos honesta. Porque la sangre no sólo mancha la pared, sino que deja una huella en el cerebro de Georges que presencia esta situación.
El destino infantil de Majid fue el internado y el director elige mostrarnos el momento de la partida de la casa desde lejos, como la mirada que tenemos a veces sobre las cosas que nos duelen demasiado.

Caché esta plagada de mentiras, de “como si”, de hipocresías. Miradas deformadas de la realidad que muestran los medios, bibliotecas de cartón como escenografía de un programa de televisión, palabras falsas que salen de la boca de Georges pero que ni él mismo cree.
Y como era de esperarse, ante la imposibilidad de olvidar y ante el miedo de perderlo todo (su trabajo, su familia, su estatus) simplemente vuelve a su casa, sube a su habitación, cierra las cortinas y tomando pastillas para dormir se sumerge en la cama desnudo y a oscuras.
Este el verdadero Georges, desnudo ante la oscuridad de sus propios actos, intentando “dormir” su conciencia que se le aparece cada vez de manera más insistente.

¿Quién esta escondido? Él mismo.
¿Quién manda las cintas? Nadie.
¿Quién observa? Nosotros detrás de la pantalla.
Nadie puede salir indiferente de semejante película, porque la sangre ya nos enchastró a todos.

¿Quién mueve los hilos?

Michael Haneke es un perturbador director austríaco que estudió Filosofía, Psicología y Dramaturgia en Viena. Tiene como objetivo, a lo largo de toda su filmografía, dejarnos con la boca abierta, la presión acelerada y la piel erizada. Hay puntos en común en su obra, cierta poética recurrente, pero no por eso predecible. Hay una mirada profunda sobre el ser humano, generalmente desde sus miserias. La televisión prendida siempre forma parte de la puesta en escena, mostrando la violencia, tanto la que nos rodea, como la violencia interna inherente a cada uno de nosotros. Porque parece que uno nunca puede salir invicto después de ver una película de este hombre, a tal punto de hacernos cómplices de algunas situaciones.
Algunas películas se centran en el universo personal de los personajes, como El Séptimo continente (1989) Funny Games (1997) Benny's video (1992) La profesora de piano (2001) o Amour y otras se extienden sobre un contexto social más marcado, como Setenta y un fragmentos sobre cronología del azar (1994) El tiempo del lobo (2003) Código desconocido (2000) Caché (2005) o La cinta blanca (2009) películas que van más allá de los personajes en cuestión, aunque no los dejan de lado, pero son menos intimistas que las anteriores. Nunca faltan las imágenes crudas y salvajes, las obsesiones y la muerte.

Una vez leí en un texto sobre él que lo definían como un “terrorista cerebral” y sí, nuestras cabeza vuelan en pedazos cada vez logramos llegar al fin del arduo proceso que significa ver sus films.

TP Final: Emmerich: ¿autor incomprendido o un auténtico imbécil?, por Pablo Martinez (Turno Mañana)



      Creo que detesto a Roland Emmerich. Es más, no creo: lo detesto. Su cine es intrascendente y no lo entiendo, no por ser algo incomprensible o superior, sino porque realmente no sé para qué hace esas películas. No comprendo la finalidad de exaltar un patriotismo no correspondido, ya que es un alemán filmando películas estadounidenses, ni la casi patología de sentir que en sus manos tiene la posibilidad de materializar cinematográficamente (digamos) la destrucción de una sociedad contemporánea.
Tampoco entiendo por qué dejó de hacer películas de ciencia ficción de temática espacial tales como Stargate o Universal Soldier, para pasar a ensañarse con el planeta Tierra de una forma tan burda, con ciertos paréntesis en su filmografía que son por demás pésimos. Con esto último me refiero a The Patriot, producto hecho para los Oscar; la épica prehistórica 10,000 B.C., una película aburridísima y muy mal narrada; y por último, su más reciente trabajo, la extraña Anonymous, un intento de polemizar con la autoría de Shakespeare, con un corte de época que aún así –hay que reconocer- quedó muy bien.
Pero ya que hablamos de autoría, vamos a preguntarnos sobre esto al hablar del cine de Emmerich. Porque cuando un director, que encima en muchos casos escribió sus guiones, reitera mucho una temática se suele hablar de la noción de autor, porque quizás nos quiera estar contando algo. ¿Se puede decir que este realizador alemán es un autor? ¿De qué habla el cine de Emmerich?

      Básicamente, y en un análisis muy superficial, habla de imperios, de sociedades gigantes, de la nueva Roma: Estados Unidos. Las ciudades de New York y Los Angeles, en muchos casos mostrados como escenarios inamovibles y ejemplos de urbe (no importa si todo el mundo está en problemas, la acción se centra ahí), son destrozados por fenómenos naturales, en muchos casos demasiado rebuscados como para siquiera incluirse dentro de la idea de “natural”. Y así, el imperio se ve completamente arruinado, y sus habitantes, representados por un grupo de protagonistas sobrevivientes, comienzan su camino de redención y aprendizaje mediante epifanías surgidas por el renacer de las cenizas. Fin. Si eso es cine de autor, queda a criterio de cada uno.

    También se puede dividir claramente en dos partes la filmografía del loquillo de Roland: una, la del director interesado en lo que está fuera de nuestro alcance terrestre, con mucha tecnología y escenarios ficticios tomando protagonismo en sus producciones; y otra, la del director que usa la Tierra como una maqueta de pruebas y va imponiéndole diferentes formas de destrucción. Como hablamos de casi 15 películas (hay una que está en el horno, a punto de salir, también referida a un fenómeno catastrófico), nos vamos a centrar en su etapa destructora: Independence Day, Godzilla, The Day After Tomorrow y 2012.
En estos cuatro títulos, hay dos polos opuestos bien marcados. Por un lado, el factor de destrucción, y por otro el héroe. Puede ser un científico (siempre es un científico), un padre de familia o incluso el presidente de los Estados Unidos, pero siempre habrá un hombre –nunca una mujer- que salvará a un grupo de personas del fenómeno que ataca la tranquilidad de la Tierra. Y la ciencia es el elemento intermedio, que hace de escudo entre un polo y otro. Los científicos no sólo son los primeros en detectar el problema, aunque actuaran como si hubiesen sido los últimos, sino que muchas veces son de armas tomar para intentar resolver la situación yendo más allá de sus capacidades cognitivas, y apelando a la odisea heroica.

    Un esquema narrativo bastante predecible, dentro de un marco bien clásico de relato, típico de lo que viene dando Hollywood recientemente. Y lo más triste es que no importa cual película estemos viendo, si la coral Independe Day, la ruidosa Godzilla, la claustrofóbica The day after tomorrow o la estúpida 2012, todas nos terminan contando lo mismo y nos hacen perder el tiempo. Eso no puede considerarse autoría, sino fórmula de taquilla. Porque, si bien no fueron éxitos rotundos, cada película logró su cometido de producción. En definitiva, las películas de Emmerich son concebidas como un divertimento, y ni siquiera logran ese cometido. Porque son largas (mirar las cuatro mencionadas de corrido nos quitaría 9 horas y media de nuestro día) y están revestidas de tanto efecto visual que entorpece un relato que podría ser abarcado de forma mucho más humana.

   Y ahí está el patriotismo. Un alemán exhortando el sentimiento estadounidense tan soberbio y auto condescendiente, con esa capa de falsa autocrítica como excusa argumental para continuar con la evolución de los torpes personajes. Saquemos a The Patriot de esta contienda. Simplemente necesitamos recordar el ombliguismo de los protagonistas en tierras norteamericanas en plenas catástrofes naturales. Estados Unidos tiene las respuestas, sea donde sea. Porque en The Day After Tomorrow hay un laboratorio en Europa que lleva la delantera en la información sobre el fenómeno que atormenta la Tierra, pero allí trabaja –liderando el proyecto- un estadounidense. Y mejor ni hablemos de lo molesto que es el discurso del Presidente de los Estados Unidos en su arenga a los que intentarán enfrentar a la nave madre en Independence Day.
En fin. No sabemos bien qué pretende Roland con este tipo de cine. No sabemos si está respondiendo a una lógica industrial, si está buscando su rumbo, o si simplemente tiene algún tipo de problema con el planeta, y con su cine sólo busca vislumbrar lo que él querría que suceda. Claramente, ver sus películas no nos ayuda en nada a responder esta incógnita.


Recuadro:
El cine catástrofe nace en las películas épicas de comienzo del siglo pasado. La premisa consiste en contar una historia intimista, ya sea de amor o de relaciones políticas, para enfocarse en un contexto de caos natural que altera esa situación. Así, Cabiria es alejada de sus padres a partir de la erupción del volcán Etna en Cabiria (1914) o Nidia no puede concretar su relación amorosa porque Pompeya queda en ruinas tras la erupción del Monte Vesuvio en Los últimos días de Pompeya (1913).
El cine catástrofe cuenta como los humanos evolucionan en un contexto de involución. En la obra se muestra el crecimiento ante la adversidad. Emmerich pone la cámara en la imponencia de la catástrofe como algo tan inmenso que lo que puedan intentar los humanos es como si sobrara.

En The Towering Inferno (1974), el reparto coral de estrellas va intentando salvarse –algunos sin éxito- en un panorama cargado de tensión y con un gran pulso. 24 años después, Emmerich intentó hacer un reparto coral para Independence Day y la película le quedó rara. No hay con qué darle, la historia lo juzga: Roland dirige horrible.