No fue un domingo de alegrías para Israel
Adrián Caetano. Por un lado, porque Independiente -club del cual se declara
fanático- va camino a un descenso casi irreversible. Y en la tarde-noche de ese
día, su ánimo tampoco mejoró: si bien su película sobre Néstor Kirchner pudo
verse, después de muchas idas y vueltas, por televisión abierta, el director
uruguayo hubiese preferido que fuera en otras condiciones.
Vale la pena repasar los hechos. En 2011, la
productora Tochineki, integrada por el diputado Fernando “Chino” Navarro y el
publicista Jorge Devoto, le había encargado a Caetano la realización de un
documental sobre la vida del ex presidente. Caetano aceptó el ofrecimiento,
pero, una vez avanzada la filmación, el proyecto quedó abruptamente en la nada.
Los motivos no fueron demasiado claros: “Lo visto hasta el momento no
conformó”, decía el escueto comunicado de Tochineki. La tarea pasó a manos de
Paula de Luque, que desechó el material de Caetano y reinició el documental
desde cero. El resultado fue Nestor Kirchner, la película, estrenada en
noviembre pasado y con una difusión que no se correspondió con el poco público
que fue a verla.
Aquella negativa, sin embargo, catapultó al
trabajo de Caetano a la categoría de mito urbano. ¿Cuáles habrían sido las
razones para que la productora oficialista le bajara el pulgar? ¿Bajo qué
criterios la dupla Devoto – Navarro consideraba que esa película no debía
estrenarse? Aunque el director nunca ocultó su simpatía con el kirchnerismo, se
especuló con que el tratamiento del film tenía una mirada objetiva, no exenta
de luces y sombras, sobre la trayectoria política de Kirchner, a diferencia del
tinte épico que De Luque le otorgó al suyo.
Lo que parecía ser uno de los secretos mejores
guardados del cine nacional fue develado hace un par de semanas. Y como casi
siempre sucede en estos casos, la culpa la tuvo Internet. Un primer bosquejo,
sin pulir, se filtró en un blog. Se trata de una hora y cuarenta minutos
compuesta enteramente por material de archivo. A primera vista, NK -tal es el título- no tiene un hilo
cronológico definido: saltando de una época a otra, las imágenes abarcan casi
todo el recorrido político de Kirchner, desde que era un militante patagónico,
pasando por sus periodos de intendente y gobernador, hasta la presidencia y su
posterior fallecimiento. Contrariamente a lo que había trascendido, el
tratamiento es, en general, favorable al ex mandatario. Hay, en boca de
Kirchner, algunos elogios a Carlos Menem cuando el riojano era presidente. Y
también deja ver algunas dificultades para pagar aguinaldos (similares a las
que tuvo Daniel Scioli) cuando era el hombre fuerte de Santa Cruz. Pero no
muchas mas “objeciones”.
Hay que destacar en todo momento que se trata
de un Work in Progress, es decir, que no se trata de la versión defintiva. En
varios pasajes -sobre todo en aquellos que abarcan los inicios de la figura de
Kirchner- las imágenes se ven "quemadas", debido la precariedades
técnicas de los canales santacruceños de donde fueron tomadas la imágenes.
Caetano deberá trabajar allí para mejorar el registro.
En cuanto al tratamiento del film, es una
incógnita el rumbo que tomará el director de Un oso rojo. Hasta el momento, está sostenido únicamente por
testimonios del ex mandatario, sin ninguna voz en off. Tampoco cuenta con
entrevistados adicionales, cómo sí tiene el de De Luque, que se remite a la
forma clásica del documental compuesto por material de archivo combinado con
“cabezas parlantes”.
Esta versión sin terminar había llegado a los
ojos de la mismísima Cristina Kirchner. La Presidenta sí quedó muy
conforme con lo que vio y, entusiasmada, gestionó una pronta emisión de NK en la televisión abierta, que fue
este domingo por Telefé. Por su parte, Caetano se encargó de remarcar que la
película aún no está finalizada y que espera que la colaboración de la
productora para darle el corte final. “Ojalá se pueda estrenar en septiembre”,
aseguró en una entrevista.
Aunque sea de manera involuntaria y en formato
no definitivo, se hace justicia con Caetano. Es cierto, él verá consumada su
revancha recién cuando la película llegue a la pantalla grande. Pero es saludable que su trabajo haya visto
la luz, para que haya más de una visión sobre una figura central de la política
contemporánea. Y también para que vuelva el debate masivo al cine: no es justo
que el cine político quede reducido a unos pocos documentales para unos pocos
espectadores. Seguramente, tanto NK
como El olimpo vacío (documental
sobre Juan José Sebrelli, un furioso crítico del gobierno) son dos de los
estrenos de no ficción que mas darán que hablar este año.
Recuadro:
NK se emitió este domingo a las 19:30 hs por Telefé y,
según datos de IBOPE, tuvo un rating promedio de 8 puntos (cerca de 800.000
espectadores), con picos de 9 puntos. En ese horario, enfrentó a un tanque como
Duro de matar 4.0, que midió 11,6
puntos, transformándose en el segundo programa mas visto durante esa franja.
Muy buenos números, teniendo en cuenta que se trata de un documental sin
terminar.






