Sueños, de Akira Kurosawa
Los cortos que
componen Sueños de Akira Kurosawa,
comparten con las fábulas no sólo las moralejas finales, sino una estructura
donde lo breve y lo sencillo es lo que prima.
Estos denominados sueños -pesadillas en algunos casos- exponen dilemas
existenciales del ser humano y reflexiones sobre temas universales: la relación
del hombre con la naturaleza, el arte, las guerras y el holocausto nuclear.AK decide dar forma a estos viajes oníricos, con puestas en escena teatrales y minimalistas, desarrollando diálogos profundos e iluminados.
Remitiendo a las historias orales que se transmiten entre generaciones, las fábulas de AK están contadas con paciencia, un elevado sentido estético e inteligencia. Al igual que en las fábulas (donde los animales se humanizan), en Sueños los personajes son animales que transmutan en humanos, árboles que se transforman en muñecas, o pinturas que devienen espacios transitables. Metamorfosis omnipresente que, lejos de ser arbitraria, cuestiona la evolución del hombre y su relación con aquello que lo rodea.
Tanto La luz del sol a través de la lluvia, como El Huerto de ciruelos y El Pueblo de los Molinos de Agua, relatan la -siempre- conflictiva convivencia del hombre con la naturaleza.
La luz del sol a través de la lluvia toma como base una antigua leyenda de Japón, que sostiene que cuando el sol brilla a través de la lluvia, los zorros celebran sus bodas. Ritual que sirve de metáfora para señalar la incapacidad del ser humano –representado en la figura de un niño- de respetar el espacio privado de los animales, sus costumbres, su ecosistema. Será cuando el niño viole ese espacio vital, cuando reciba un castigo de su madre, dejando la primera moraleja del film.
El Huerto de ciruelos expone el problema de la desforestación indiscriminada. En el relato, una familia corta su huerto de duraznos en plena primavera, momento en el que florecen. Epoca en la que además se celebra la Fiesta de las muñecas, razón por la cual una colección de muñecas transmutará en personajes que –coloridas danzas y diálogos mediante- enseñará a un niño (nuevamente) el valor del respeto por la naturaleza.
De todos, El Pueblo de los Molinos de Agua, es el que mayor profundidad reflexiva alcanza. Un viajero se adentra en un pequeño pueblo perdido en medio del bosque. Al encontrarse con un centenario habitante del lugar, comienza un extenso diálogo en el que el anciano cuenta su postura frente a la vida: convivir en armonía con la naturaleza, alejado del consumo compulsivo de las sociedades modernas. “¿Para qué iluminar la noche con luz artificial, si eso me impedirá ver las estrellas?”, frase -pronunciada por el viejo- que resume a la perfección la idea central del capítulo.
El túnel, desnuda los efectos devastadores de la guerra. Para ello -logrando un minimalismo absoluto- AK se vale de dos colores (rojo y azul), un general, algunos soldados, un perro y un túnel. El rojo -proyectado sobre un perro furioso- representa la violencia y la guerra; el tono azulado presente en los rostros de los soldados nos habla de muerte; el túnel, del pasaje entre la vida y la muerte. Todo matizado por diálogos entre el general y su escuadrón aniquilado, que alcanzan momentos de alta emotividad.
El Monte Fuji en Rojo y El Ogro Llorón vuelven sobre un tema (aún herida abierta) vital para el pueblo japonés: el holocausto nuclear. Con el paisaje de fondo del Monte Fuji y un cielo teñido de rojo sangre, el primero muestra la huida desesperada de ciudadanos, ante el desastre nuclear generado por una central atómica. En El Ogro Llorón, casi a modo de continuación del anterior relato, un hombre -devenido en criatura con cuernos como consecuencia de la radiación- vaga perdido por un brumoso paisaje surrealista, mientras reniega del desastre ecológico causado por la contaminación.
Cuervos, un claro homenaje a Van Gogh, se propone como una pieza inmersiva y saturada de colores. Fantaseando con la posibilidad de adentrarse y recorrer la obra del artista, explora dimensiones, paisajes y texturas. Recorrido que tendrá como fin la última obra pintada por Vincent, que da nombre al corto.
Con sus diferencias y similitudes, los cortos de AK cuentan sobre transmutaciones del ser humano, sobre la evolución de la especie. Alma, verdad, naturaleza, armonía, esencia, sabiduría, son algunos de los conceptos que conforman su sustancia. Quien se encuentre con este film, podrá sentirse más -o menos- identificado con alguno de los cortos, o preferir alguno por sobre los demás. Pero algo sucederá, casi a modo de moraleja inevitable: nadie será la misma persona después de dejarse llevar por estos Sueños.

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