lunes, 3 de junio de 2013

TP Final: Hija de su época, por Santiago Gonzalez (Turno Noche)


500 days of Summer

                  
En Annie Hall (1977) Woody Allen contaba los altibajos de su relación con la actriz Diane Keaton. Esta película se alejaba de los convencionalismos de las comedias románticas y estaba en sintonía con gente de la generación del director neoyorkino.
Es importante esta mención porque la opera prima de Marc Webb es vista como la Annie Hall de esta generación debido a que se aleja de los clichés del género y se enfoca en lo complejo de las relaciones amorosas.
500 days of Summer busca que el espectador se sienta identificado con las situaciones que vive el protagonista. Por eso parte de una historia que, aunque mil veces usada, es real. Tom (Joseph Gordon Lewitt) sale con Summer, (Zooey Deschanel), el está enamorado pero ella no.
Esta historia se basa en situaciones que cualquiera pudo haber vivido en su vida en pareja. Desde la felicidad postcoital, hasta las expectativas que se generan sobre una persona que pueden llevar a la desilusión.
Pero también, para acercarse a esta nueva generación, se le da espacio a la relación que hay con la música y la importancia que tiene como medio para expresar los sentimientos.  Este uso es criticado porque hace que la gente se condicione a las letras vacías de un desconocido.
Algo similar ocurría en High Fidelity (2000) de Stephen Frears, donde un joven John Cusack decía que era miserable porque las canciones pop lo habían hecho sentir así.
Como condiciona la cultura la mirada de una persona es el eje principal de ambas películas. Este es el motivo por el cual Tom se enamora de Summer. Ella encarna todo lo que a él le gusta. Es una mujer bonita que tiene gustos ‘’raros’’ (escucha bandas como The Smiths, su beatle favorito es Ringo y no tiene problemas en ver películas antiguas). Esto hace que la ame superficialmente.
A Webb le pasa lo mismo. Se enamora del material (escrito por Scott Neustadter y Michael H. Weber) porque es distinto. Y por eso la llena de incontables referencias culturales para hacerla única.
Esta mezcolanza de cosas copiadas la convierte en hija de esta época posmoderna.
Una época en donde una película puede ser un pastiche cuyo objetivo es lograr un producto que parezca nuevo.
Algo que tienen en común las tres películas es que empiezan con el fin de la relación, motivo por el cual hace que los protagonistas recuerden lo que vivieron con sus parejas. No son historias contadas cronológicamente sino más bien recuerdos subjetivos.
Esta forma de narración comenzó con el cine moderno, pero se afianzo mas en estas últimas dos décadas con el fin de hacer interesante a una historia.
A este trio hay que sumar a Eternal sunshine of the spotless mind (2004) de Michel Gondry, cuya base argumental le sirve al director francés para dar rienda suelta a un estilo visual videoclipero que exprese los sentimientos del personaje de Jim Carrey con respecto a su pareja. Estilo visual que Webb copia con el mismo fin.
Todo esto hace que se destaque por sobre el resto de las comedias románticas.
La constante reproducción del género hizo que el espectador empezara a rechazarlas y a verlas como algo para mujeres. Mirada machista de la que la película es conciente. Por eso los roles están invertidos. No solo el protagonismo recae en un hombre si no que este es mostrado como alguien sensible e idealista mientras que la mujer es vista como fria y realista. Incluso, a diferencia de otras películas, los protagonistas son morochos.
Es cierto que 500 days usa los clichés del género, pero es porque los necesita para satirizarlos. No es solo consciente de sí misma sino también del género al que pertenece. Es por eso que sigue el desarrollo de una relación que va a terminar mal.
Por ser diferente fue encuadrada dentro del cine indie. Una denominación que últimamente se le da a un tipo de películas que, alejadas de las grandes superproducciones hollywoodenses, cuentan pequeñas historias, con una puesta en escena minimalista y que tienden a retratar a la mujer como una manic pixie dream girl (ver recuadro).
Con respecto a esto es irónico el papel que interpreta Zooey Deschanel. Siempre encarna a la chica simpática, medio rara, con la que se puede hablar de cualquier cosa. Pero la película, por más que la presente así, la muestra como una mujer horrible que es incapaz de amar. Y esto tiene que ver con los recuerdos subjetivos de Tom.
Hay dos cosas que se le critica a 500 days of Summer: La primera es que el personaje principal está escrito de una manera superficial que pareciera que responde al estereotipo de un hipster. Pero esto es porque la mirada de Webb es igual a la de Tom. Inmadura, superficial pero que, al fin y al cabo, se está proyectando a sí mismo en su obra.
Lo segundo es que por más que satirice los convencionalismos del género, solo lo hace muy por arriba. En el fondo es más de más de lo mismo. Una historia de auto superación. Pero esta idea no es algo que solo ocurre en las comedias románticas, puede pasar en cualquier género. Entonces lo lógico es que después de tener una relación tan importante como la que tuvo Tom, cambie su forma de ser.

El film de Webb por más que se burle de las comedias románticas no está en contra de ellas. Lo que quiere es, que si va a haber una explotación, por lo menos que ofrezcan algo más que un entrenimiento mal hecho, con mensajes banales que no logran conectar con el espectador.

Recuadro: ¿Qué es una manic pixie dream girl?

El término fue inventado por el crítico de cine Nathan Rabin y se refiere a un estereotipo de mujer cuya existencia es solo un puente para la madurez del protagonista de una historia.
Estas mujeres son vistas como independientes, algo raras en sus gustos, y siempre comienzan una relación con un hombre triste y sensible. Una fantasía que está en la cabeza de guionistas que vuelcan todo lo superficial que le gusta en una mujer y que los haría felices. A partir de eso escriben sobre la frustración que causa darse cuenta que no existe alguien así.
Esta mirada fue acusada de ser machista al presentar a la mujer como un objeto sin vida propia. Y que, si la tienen, nunca es mostrada.
Sobre esto Zoe Kazan, guionista y protagonista de Ruby Sparks (2012), dijo que era una forma de meter a un grupo de mujeres originales dentro de una bolsa para poder diferenciarlas.
Hay muchos casos de manic pixie dream girls en la historia del cine. Los ejemplos más famosos son lo de Kirsten Dunts en Elizabeth town (2003), Natalie Portman en Garden State (2004), Audrey Hepburn en Breakfast in Tiffany’s (1961) y Jeanne Moureau en Jules y Jim (1962).

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