500 days of Summer
En Annie Hall
(1977) Woody Allen contaba los altibajos de su relación con la actriz Diane
Keaton. Esta película se alejaba de los convencionalismos de las comedias románticas
y estaba en sintonía con gente de la generación del director neoyorkino.
Es importante
esta mención porque la opera prima de Marc Webb es vista como la Annie Hall
de esta generación debido a que se aleja de los clichés del género y se enfoca
en lo complejo de las relaciones amorosas.
500 days of Summer busca que el espectador se sienta
identificado con las situaciones que vive el protagonista. Por eso parte de una
historia que, aunque mil veces usada, es real. Tom (Joseph Gordon Lewitt) sale
con Summer, (Zooey Deschanel), el está enamorado pero ella no.
Esta historia se
basa en situaciones que cualquiera pudo haber vivido en su vida en pareja.
Desde la felicidad postcoital, hasta las expectativas que se generan sobre una
persona que pueden llevar a la desilusión.
Pero también, para
acercarse a esta nueva generación, se le da espacio a la relación que hay con
la música y la importancia que tiene como medio para expresar los sentimientos.
Este uso es criticado porque hace que la
gente se condicione a las letras vacías de un desconocido.
Algo similar ocurría
en High Fidelity (2000) de Stephen Frears, donde un joven John Cusack decía
que era miserable porque las canciones pop lo habían hecho sentir así.
Como condiciona
la cultura la mirada de una persona es el eje principal de ambas películas.
Este es el motivo por el cual Tom se enamora de Summer. Ella encarna todo lo
que a él le gusta. Es una mujer bonita que tiene gustos ‘’raros’’ (escucha
bandas como The Smiths, su beatle favorito es Ringo y no tiene problemas en ver
películas antiguas). Esto hace que la ame superficialmente.
A Webb le pasa lo
mismo. Se enamora del material (escrito por Scott Neustadter y Michael H.
Weber) porque es distinto. Y por eso la llena de incontables referencias
culturales para hacerla única.
Esta mezcolanza
de cosas copiadas la convierte en hija de esta época posmoderna.
Una época en
donde una película puede ser un pastiche cuyo objetivo es lograr un producto
que parezca nuevo.
Algo que tienen
en común las tres películas es que empiezan con el fin de la relación, motivo
por el cual hace que los protagonistas recuerden lo que vivieron con sus
parejas. No son historias contadas cronológicamente sino más bien recuerdos
subjetivos.
Esta forma de
narración comenzó con el cine moderno, pero se afianzo mas en estas últimas dos
décadas con el fin de hacer interesante a una historia.
A este trio hay
que sumar a Eternal sunshine of the
spotless mind (2004) de Michel Gondry, cuya base argumental le sirve al
director francés para dar rienda suelta a un estilo visual videoclipero que
exprese los sentimientos del personaje de Jim Carrey con respecto a su pareja.
Estilo visual que Webb copia con el mismo fin.
Todo esto hace
que se destaque por sobre el resto de las comedias románticas.
La constante reproducción
del género hizo que el espectador empezara a rechazarlas y a verlas como algo
para mujeres. Mirada machista de la que la película es conciente. Por eso los
roles están invertidos. No solo el protagonismo recae en un hombre si no que
este es mostrado como alguien sensible e idealista mientras que la mujer es
vista como fria y realista. Incluso, a diferencia de otras películas, los
protagonistas son morochos.
Es cierto que 500
days usa los clichés del género, pero es porque los necesita para satirizarlos.
No es solo consciente de sí misma sino también del género al que pertenece. Es
por eso que sigue el desarrollo de una relación que va a terminar mal.
Por ser diferente
fue encuadrada dentro del cine indie. Una denominación que últimamente se le da
a un tipo de películas que, alejadas de las grandes superproducciones
hollywoodenses, cuentan pequeñas historias, con una puesta en escena
minimalista y que tienden a retratar a la mujer como una manic pixie dream girl
(ver recuadro).
Con respecto a esto es irónico el papel que interpreta Zooey Deschanel.
Siempre encarna a la chica simpática, medio rara, con la que se puede hablar de
cualquier cosa. Pero la película, por más que la presente así, la muestra como
una mujer horrible que es incapaz de amar. Y esto tiene que ver con los
recuerdos subjetivos de Tom.
Hay dos cosas que se le critica a 500 days of Summer: La primera es que el
personaje principal está escrito de una manera superficial que pareciera que
responde al estereotipo de un hipster. Pero esto es porque la mirada de Webb es
igual a la de Tom. Inmadura, superficial pero que, al fin y al cabo, se está
proyectando a sí mismo en su obra.
Lo segundo es que por más que satirice los
convencionalismos del género, solo lo hace muy por arriba. En el fondo es más
de más de lo mismo. Una historia de auto superación. Pero esta idea no es algo
que solo ocurre en las comedias románticas, puede pasar en cualquier género.
Entonces lo lógico es que después de tener una relación tan importante como la
que tuvo Tom, cambie su forma de ser.
El film de Webb por más que se burle de las
comedias románticas no está en contra de ellas. Lo que quiere es, que si va a
haber una explotación, por lo menos que ofrezcan algo más que un entrenimiento
mal hecho, con mensajes banales que no logran conectar con el espectador.
Recuadro: ¿Qué es una manic
pixie dream girl?
El término fue
inventado por el crítico de cine Nathan Rabin y se refiere a un estereotipo de
mujer cuya existencia es solo un puente para la madurez del protagonista de una
historia.
Estas mujeres son
vistas como independientes, algo raras en sus gustos, y siempre comienzan una relación
con un hombre triste y sensible. Una fantasía que está en la cabeza de
guionistas que vuelcan todo lo superficial que le gusta en una mujer y que los haría
felices. A partir de eso escriben sobre la frustración que causa darse cuenta que
no existe alguien así.
Esta mirada fue
acusada de ser machista al presentar a la mujer como un objeto sin vida propia.
Y que, si la tienen, nunca es mostrada.
Sobre esto Zoe
Kazan, guionista y protagonista de Ruby Sparks (2012), dijo que era una forma
de meter a un grupo de mujeres originales dentro de una bolsa para poder
diferenciarlas.
Hay muchos casos
de manic pixie dream girls en la historia del cine. Los ejemplos más famosos
son lo de Kirsten Dunts en Elizabeth town (2003), Natalie Portman en Garden
State (2004), Audrey Hepburn en Breakfast in Tiffany’s (1961) y Jeanne Moureau
en Jules y Jim (1962).

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