Broken Down Film de Ozamu Tezuka e
Interplanetary revolution de Nikolai Khdataev son dos cortos animados que
comparten algo en común: ambos juegan con la imagen para contar de forma
interesante algo que ya hemos visto. Y si bien ambos comparten eso, sus objetivos son claramente diferentes.
Broken Down Film cuenta la típica historia de un vaquero
que salva a una chica de ser aplastada por un tren y de paso vence al villano
que la había atado.
Lo diferente es como su director juega
con la imagen para lograr un efecto cómico, el cual logra exitosamente porque utiliza el material fílmico como una
herramienta más.
Por ejemplo vemos secuencias repetidas
como si eso fuera la culpa del proyeccionista que se equivocó o también en el momento del clímax amoroso este pasa a otra escena con
otra estética para luego volver al clímax. E inclusive se mete con el máximo
genero americano: el western, mostrando
al héroe como un debilucho y torpe y obviando la forma tradicional de contar
las cosas de una forma clara y transparente sin que se note la presencia del
director cosa que en este corto pasa lo contrario, vemos como el director metió mano en cada
fotograma. Y es ese capaz su objetivo: Mostrar las posibilidades ilimitadas que
tiene el cine para contar una historia.
Interplanetary Revolution también
muestra estas posibilidades pero esta vez su objetivo es la propaganda
comunista típica de la época en que se realizó (pleno gobierno de Stalin) y
tiene más en común con el cine de Sergei
Eisestein, ese cine que si bien promueve el comunismo es tan elitista que solo
muy pocos pueden entenderlo. Y de hecho si no se está contextualizado es
posible que no entienda que está contando el director. Nikolai Khdataev usa
fotos estampadas como fondo mientras pone imágenes en movimiento, muchas veces
con un sentido metafórico inentendible. En otros momentos el fondo está en
movimiento como por ejemplo cuando está viajando por el espacio. Inclusive
Khdataev retoca las fotos para darles movimiento y termina dándole un efecto de
extrañeza que causa gracia. La contra es que justamente toda esas metáforas por
mas contextualizado que se esté siguen siendo en la mayoría de los casos
indescifrables, inclusive en un mismo plano se dan varias imágenes metafóricas
al mismo tiempo que uno no logra interpretar todas.
Stray dogs de Richard Kern no es un
corto animado pero si comparte con los otros dos cortos mencionados el uso de
la herramientas cinematográficas para lograr un efecto. En este caso la banda
sonora compuesta por un conjunto de ruidos distintos y caóticos que van en
aumento para lograr un clímax de locura, inclusive la voz de los personajes
pareciera haber sido grabada después en un estudio lo que le da una sensación
de estar en otro mundo, algo similar ocurría en la película de terror Carnival
of souls (1962) de Herk Harvey, que usaba esto para mostrar que la protagonista
está en otro mundo y que casualmente usaba mucho el sonido para construir
la historia. Y de hecho la historia de
un pintor que es seguido por un hombre que parece ser un demente tiene mucho
que ver con el cine de terror y su final gore da indicios de que así es. Pero
por sobre todo se trata de un corto muy extraño filmado de una manera muy
independiente, con cámara en mano, con muy pocas locaciones y tres actores que
parecieran que actúan o sobreactúan para lograr el efecto de rareza.
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