miércoles, 1 de mayo de 2013

TP Cortos: ESPERAME, PORQUE VOLVERÉ (¿o no?) .Por Luis Sidicaro, Turno Mañana.


    Father and daughter ganó, entre otros premios, un Oscar en el año 2000 y un premio BAFTA (British Academy of Film and Television Arts) en el 2001. Su realizador, el holandés Michaël Dudok de Witt, utiliza el color, inspirado en el arte chino y japonés.
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  Padre e hija es especialmente desgarrador para el espectador. En su breve duración  nos muestra una hija pequeña que despide a su padre que se aleja de la costa en una barca, en un viaje  cuyo retorno -se intuye- será muy largo. Con una dedicación y cariño capaz de soportar todas las inclemencias, la niña va creciendo y envejeciendo yendo a la costa a esperar a su padre.
  Un día  ya casi anciana, la marea baja y ella entra en el lecho del río. No muy lejos de la costa descubre que la barca en la que partió su padre había zozobrado y estaba ahí, muy cerca.
Esperó toda la vida el regreso de un padre al que había perdido a poco de despedirlo.
La imagen fantaseada de su reencuentro y su abrazo con él, sutura de alguna manera no solo el dolor de la hija sino también el del espectador.


  Por otro lado Coffee and tv (1998) es un clip que acompaña  una canción  del grupo Blur, escrita por su guitarrista Graham Coxon. El clip es una fantasía que parece realizar el deseo que el autor expresa a través de su canción.
 La letra nos habla de su sentimiento de soledad:
“Holding out your heart  to people who never really 
care how you are”
 Y de un deseo de estar con aquellos a los que sí le importa,
“So, give me coffee and TV, history” .
Algo así como la cotidianeidad del café , la tv y la sensación de continuidad e identidad personal que se logra con aquellos con los que compartes una historia


 Sociability, it's hard enough for me. 
Take me away from this big bad world"

El clip , como si fuese un sueño, satisface esta profunda necesidad de Coxon.
Unos amorosos padres lamentan la desaparición de su hijo, y un simpático cartón  de leche oficia de ángel protector y va en  su busca. Lo encuentra tocando con su banda -quizás no lejos de su casa- lo trae, le sirve de alimento, él regresa a su hogar  y luego de su buena obra, el cartón se remonta al cielo , merecido premio a su bondad.


¿Qué tienen en común ambos cortos?


  Por un lado, la espera desesperadamente amorosa; hijos y padres que esperan algo que en la realidad nunca encontrarán. Solo podrán hacerlo a través de la fantasía: el encuentro póstumo, en Father  and Daughter acompañados de un vals,o en un mágico clip  de Bluj con un hada láctea, símil a una madre bondadosa .
 Por otro lado es interesante colocarse en la perspectiva, no del que espera, sino del que se va. ¿Qué buscará el padre al partir en su barcaza? ¿Qué buscará el hijo al irse de su casa?
 En ambos cortos los autores muestran un mismo desenlace: alejarse desemboca en la muerte. Una barca que zozobra, un guitarrista que  dice de sí mismo “And I'm brain-dead virtually".

Esta es la tragedia de ambos cortos. Un conflicto entre la necesidad de irse y el peligro de ahogarse (en el agua, en el alcohol o la heroína).
Y solamente en la fantasía será posible empezar de nuevo. “We could start over again”, escribe Coxon.

Pero, como dicen los videos juegos: “game is  over”.

Mientras tanto alguien desesperadamente espera.

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