"Lo
que le interesa al público americano es el sexo, la violencia y el lado sórdido
de la vida".
Richard Kern mediados los 80.
En ese entonces lideraba, junto con Nick Zedd,
una nueva corriente cinematográfica bautizada como Cine de Transgresión donde convergían la crudeza, la falta de
medios y la fealdad, la provocación, la crítica y el humor más grotesco. Un ejemplo, Stray Dogs: una comedia
delirante sobre la relación del fan y el objeto de su veneración. Protagonizada
por el artista plástico David Wojnarowicz, Stray Dogs cuenta la historia
de un homosexual enamorado de un pintor que sigue al objeto de su deseo hasta
su casa y, ante el rechazo del mismo, se hace pedazos literalmente ante la
mirada sonriente del pintor que utiliza la escena para comenzar un
dibujo.
Claramente
esta obra genera rechazo. Me embarque a verla varias veces y llegue a una
conclusión: es lo que es. Sin más. Tiene crudeza, fealdad y, obviamente, falta
de medios. Pero eso no la desestima. Gusta. Y lo más importante es que no se
sabe porque.
Kern
no siempre busca la provocación deliberada y que muchas veces se limita a
retratar a su entorno del Lower East Side, entorno por demás decadente para la
óptica media de un país que se encontraba con la época Reagan. Pero que el haya
surgido en ese momento no le quita actualidad. Aún hoy provoca. Y muestra como
al público, no sólo al norteamericano, le interesa la violencia y el sexo, sin
dejar de lado el lado sórdido de la vida.
Richard
Kern no se anda con pelos en la lengua. Habla de lo que tiene que hablar sin
vueltas. Y muestra, con lo que necesita y tiene, que no todo tiene que tener
sentido puesto que no todo en la vida es así. Simple realidad.
La
simpatía que genera una cajita, con su bracitos que no alcanzan a tocarse y su
animado andar, marcó toda una generación. Incluso tiene un club de fans. Pero
esta cajita representó algo más allá de su carita feliz.
Coffee
& TV es
una canción de la banda británica Blur que fue publicada en su
disco 13 de 1999, cuyo videoclip fue
dirigido por Hammer & Tongs.
La letra de la canción se le acredita al guitarrista Graham Coxon y
se refiere a su intento de dejar el alcohol. En el videoclip una caja de leche
va en busca del guitarrista, quien ha desaparecido. En su viaje pasa diversas
adversidades y peligros y conoce una linda cajita de leche de frutilla. Al
final del video, la caja es botada a la basura y muere pero se va al cielo de
las cajitas de leche junto a su amada “lechecita” de frutilla.
La historia de Coffe and TV es cruda. Es real. La
desesperación de una familia por encontrar a su hijo y la búsqueda de este por
parte de una cajita de cartón. El viaje: truculento, amenazador y cruel. Pero
una crueldad feliz. El video no deja generar simpatía a pesar de que el
acartonado protagonista sufre, encuentra y pierde el amor en menos de un
segundo y su recompensa es acabar con la basura.
El real. Y simple. La caja cumplió con su cometido
y fue descartada.
La letra habla de cómo sociabilizar es demasiado
difícil para el cantante, como el mundo es un lugar malo y de que su única paz
sería casarse con ella para empezar de nuevo otra vez. El videoclip muestra
como el afuera es un lugar malo, donde cosas malas pasan y el final es triste y
feliz. Y de una forma simple. Y alegre. Simple realidad.
Ambos cortos abarcan la vida, como es y lo que
trae. A veces, devastadora y provocadoramente cruel. Otras, sólo triste pero
feliz. Ambos creadores lo hacen de forma simple, demostrando que a veces la
vida no requiere de una estructura armada y acorde para funcionar.
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