miércoles, 1 de mayo de 2013

TP Cortos: Presencias (por Paula De Giacomi, Turno Mañana).


    Los cortos elegidos para analizar son Father and Daughter, de Michael Dudok de Witt y el gran video de Blur llamado Coffee and TV, dirigido por Hammer and Tong.

   En cuanto al nivel de la historia y como para encontrar puntos en común, ambos hablan sobre una espera, una ausencia, una búsqueda, sin dejar de lado, la muerte.

  Los contextos de ambos son diferentes, Father and Daughter esta situado en una zona rural y Coffee and TV transcurre en su mayor parte en una zona urbana, como escenarios que enmarcan las historias y con sus propias particularidades. En el primer caso el paso del tiempo esta simbolizado a través de las estaciones y mediante esas figuras (casi sombras) que van cambiando de formas, en general observadas con planos distantes, con una música de fondo que acompaña el ritmo y le da fluidez a la historia y con un simple detalle: el sonido de la bocinas de la bicicletas.

   Al contrario del anterior, en el video de Blur la ciudad es protagonista (¡además del adorable cartón de leche!) y esta se nos muestra peligrosa, amenazante y como un gran obstáculo a sobrepasar para llegar al objetivo planteado: el encuentro con el personaje buscado.

   Sin embargo (y a pesar de estas diferencias contextuales) ambos protagonistas, tanto la chica como el cartón de leche, están en una búsqueda. Quizás en el primer personaje esta búsqueda sea mas pasiva, mas del lado de la espera, mientras que en segundo, es completamente activa.

   Ambos se van cruzando con personajes en el camino (como ellos) que también tienen una historia detrás (aunque no este contada explícitamente) pero cada uno de nosotros puede imaginarla, sin dejar de sentirlos tan reales como nosotros, aunque sean de lata, cartón, o figuras dibujadas casi sin rostro ni facciones.
Y en ambos casos aparece la muerte, quizás con una visión un tanto naif y estilizada de ella, una muerte que nos permitiría (y ojalá que así fuera, aunque lo dudo demasiado) reencontrarnos con quienes dejaron antes que nosotros la Tierra (lo único concreto que tenemos).

   En el primer caso la niña devenida ya en anciana, cruza un río convertido en pastizales para llegar a la “verdad”, donde luego al morir (o “despertar” con el sol calentando su cara) se reencuentra,
vivenciando toda su vida en unos pocos segundos, con su padre.

  Por otro lado, el final feliz del reencuentro entre el guitarrista y su familia, trae como consecuencia la “muerte” de quien lo llevó a cabo, un cartón de leche que al ser aplastado por el mismo Graham Coxon, cae en un tacho de basura (tan parecido a la visión cosmopolita que nos mostraba el video) para luego salir volando hacia el cielo y reencontrarse con el femenino cartón de leche con gusto a  frutillas de su amada.
No quiero dejar de lado los detalles destacables de ambas historias, como los dibujos tan bien realizados y los sonidos que lo acompañan perfectamente, esa tierna y expresiva caja de leche (que no vamos a poder sacarla de nuestra memoria nunca más) que contrasta con la depredación moderna caracterizada por la ciudad y la foto del ausente personaje con sus enormes gafas, en medio de una cámara que parece fotografiar y sintetizar en esa toma familiar el conflicto de la historia. Ante la ausencia del personaje tenemos la foto y ante la ausencia de padre (en el otro corto) sólo nos queda la bicicleta apoyada sobre un árbol. Es así como los objetos toman un peso y un sentido diferente, casi trascendente.

  En ambas historias, alguien espera a quien se fue, lo busca como puede y de alguna manera, a pesar de todo, lo encuentra.

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