Alta Fidelidad
High Fidelity, 113´, 2000 (UK, USA)
Dir.: Stephen Frears
Hacia
fines de los '90/principios del nuevo milenio situamos a Rob Gordon (John
Cusack en quizás su papel más característico). Un hombre de unos treinta y
tantos apasionado por la música, dueño de una tienda de vinilos, que acaba de
cortar con su novia y está totalmente devastado. ¿Sus "aliados"? sus
empleados (Todd Louiso y Jack Black). Dos tipos que representan ser cada uno la
directa antítesis del otro.
Rob le
habla a la cámara, nos habla, reflexiona sobre lo que estamos viendo, sobre su
pasado y nosotros, receptores-espectadores, somos simples observadores... Pero
a la vez el personaje está desarrollado de forma que resulta tan universal al
mundo de las relaciones entre personas que nuestra identificación con él es inmediata
y segura. Somos él, o lo hemos sido alguna vez en nuestra vida.
Alta
fidelidad es de esas películas que te vuelven un poco niño otra vez. No
precisamente debido a que tenga una mirada infantil, ni mucho menos estamos
ante una historia destinada a chicos, sino porque dan ganas de ponerla de nuevo
y verla una y otra vez, como lo hacíamos con las películas animadas de Disney.
Lo que la
vuelve legendaria es la frescura que adquiere el sentimentalismo amoroso visto,
sentido, encarnado y explicado desde el punto de vista masculino. (Teniendo en
cuenta que usualmente el cine norteamericano se reduce a tratar estos temas
desde la perspectiva de la mujer).
Los ejes
de la película son la pasión y la obsesión del protagonista hacia la música y
las relaciones amorosas. Estos se entretejen de tal manera que en el mundo del
film no puede existir uno sin el otro.
¿Estamos
ante una película con un fuerte carácter musical? Claro que sí. No sólo porque
nuestro principal escenario es la tienda de vinilos, sino también por toda la
serie de personajes secundarios que se relacionan definidamente con la música
de una u otra forma. Además del soundtrack exquisito que incluye desde Bob
Dylan, Velvet Underground, The Beta Band, hasta un cover interpretado por Jack
Black quien se luce en su máximo esplendor; alocado y excéntrico (que podemos
gozar a lo largo de todo el film).
Una vez
una amiga me dijo que cuando terminó con su novio veía Alta Fidelidad todos los
días. Es que sí, es de esas películas que nos hacen sentir mejor con nosotros
mismos. Y después de todo, dentro del mundo humano ¿cuál sería una buena forma
de afrontar y sobrellevar la ruptura de una relación significativa?

No hay comentarios:
Publicar un comentario