miércoles, 17 de abril de 2013

Cinco minutos magistrales que la convierten en una gran obra (por Eugenia Lelli, Turno Noche)



Expiación, deseo y pecado.
Atonement, 123´. 2007 (UK, Francia, Usa)
Dir.: Joe Wright 


    Para la secuencia de Dunkerque, un largo plano-secuencia de cinco minutos rodada en la playa de Redcar (Francia), el director Joe Wright decidió filmar sin cortes en una sola toma con steadicam. Si tenemos en cuenta que esta secuencia incluye a 2 mil extras sumado a decorados realmente espectaculares, edificios bombardeados, un enorme barco varado, un coro cantando, soldados montados en purasangres cruzando la escena y un grupo de hombres jugando al fútbol, sólo puede decirse que era una osada decisión.

    Wright repite el recurso que da inicio a Orgullo y Prejuicio (2005) pero que en esta obra lleva hasta el extremo artístico y lo convierte en uno de los mejores planos secuencia de la historia del cine (rindiendo tributo a El Arca Rusa-2002- ).

    La música, paso a paso, sube y adentra al espectador al momento. Una visión apocalíptica del mundo y el rostro del protagonista derrumbándose ante la situación. El movimiento nos conduce por la escena con una suavidad casi imperceptible que torna la película hacia un plano más oscuro y que anuncia la llegada del fin.

    Si bien el resto del relato no vuelve a alcanzar semejante cima artística, la película hace un retrato demoledor sobre la culpa y el azar, sobre cómo los celos de una adolescente, un error insignificante, un acto de cobardía y un simple malentendido pueden cambiar para siempre la vida de dos personas.

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