lunes, 15 de abril de 2013

Scott Pilgrim vs. The Word (por Santiago Gonzalez, Turno Noche).




          Basada en una novela gráfica que consta de seis tomos, a esta adaptación cinematográfica lo mejor que le pudo pasar es haber caído en manos de Edgar Wright, un director que conoce sobre cómics y que tiene  una pasión por filmar y una potencia visual envidiable que ya se podía  ver en sus dos anteriores largometrajes (Shaun of the dead y Hot Fuzz) y que  acá va a perfecta para construir el mundo de Scott Pilgrim pero lamentablemente hay un problema :  Y es  que es tan grande el fanatismo de Wright por la historia que la filma literalmente y por mas loca o extraña que parezca en realidad está encerrada en sí misma, en su propio universo.  Afortunadamente  ahí  esta Michael Cera, un actor que tiene un timing preciso para la comedia alocada y que no es la persona que uno piensa cuando se imagina al personaje de Scott Pilgrim, lo que hace que primero uno se incomode por su elección y luego aplauda por romper con esa imagen tan literal de la novela grafica a favor de alguien que sepa moverse por el universo creado por Wright. No es el único que va mas allá de su personaje, Mary Elizabeth Winstead que es el objeto de deseo de Scott Pilgrim y por la cual debe pelear contra sus siete ex novios diabólicos, parece más sacada de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004) que de su fuente original.  Además de ellos dos, el otro actor que va mas allá y que inclusive se roba todas las escenas donde aparece es Kieran Culkin, haciendo del compañero de cuarto gay, que pareciera estar disfrutando mucho del personaje, y esto es lo  que hace realmente grande a este film: los actores dan la sensación de estar disfrutando realmente de sus personajes y esto termina viéndose reflejada en la dirección de Wright que por más literal que sea aun así no se le puede negar que es un apasionado por lo que hace y que lo disfruta a diferencia de otros artesanos sin alma y sin pasión.

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