martes, 16 de abril de 2013

En Contra: El Ejemplo de la Remake Frustrada (por Eugenia Lelli, Turno Noche)





Vanilla Sky, 2001, 136, USA
Dir.: Cameron Crowe

     Vanilla Sky de Cameron Crowe es una remake. Hay dos caminos que tomar a la hora de embarcarse en este tipo de proyectos. O se genera algo totalmente nuevo o se pierde en la imitación. Aún así, una simple renovación de los personajes y otro detallito cambiado aquí o allá puede terminar en un desastre total. Y Vanilla Sky es ese caso.

      Abre tus Ojos de Alejandro Amenabar es una película hispano-franco-italiana de 1997, protagonizada por Eduardo Noriega y Penélope Cruz. En ella se cuenta la historia de César, un chico guapo y rico al que le gustan mucho las mujeres pero muy poco el compromiso. Sin embargo en la fiesta de su cumpleaños se enamora de Sofía. Pero una antigua amante de César, movida por los celos, provoca un accidente de coche en el que ella fallece y César queda completamente desfigurado. A partir de ese momento su vida cambia por completo, convirtiéndose en una horrible pesadilla.

     En Abre los Ojos, la trama, las interpretaciones y la música (compuesta también por Amenábar) crean una atmésfera que, en todo momento, armoniza con la historia con tono de intriga, una dosis de romance y un toque de drama hasta ese desconcertante final de ciencia ficción. En Vanilla Sky, utilizando los mismos diálogos absolutamente calcados, se prescinde de todo lo mencionado en la anterior. En la versión de Crowe, esta tragedia romántica se endulza hasta el empalago, expulsando toda credibilidad como si en el universo personal de Tom Cruise no pudiera existir la tristeza del desamor. La intriga, protagonista de la obra española, brilla por su ausencia y es suplantada por una versión que en ciertos momentos se asemeja más a la comedia. E incluso el personaje de Penélope Cruz (Sofía), siendo el mismo en ambas cintas y repitiendo casi los mismos diálogos, se ve completamente diferente en las dos versiones. Ni si quiera una de las escenas más recordadas de Abre los Ojos conserva todo el encanto de la escena original. Aquella Gran Vía vacía es desfigurada en su versión americana, con esa Quinta Avenida neoyorkina llena de luces y con un Cruise (estereotipo del orgullo yanqui) levantando los brazos al cielo.

    Las escenas más intrigantes de Abre los Ojos pierden todo su encanto en el remake, convirtiendo a Vanilla Sky en el ejemplo de lo que pasa cuando ese monstruo llamado Hollywood toma lo que no le pertenece.

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