lunes, 15 de abril de 2013

Rushomore (por Franco Orocu, Turno Mañana)




Rushmore, en 1294 caracteres con espacios, o Quién soy vs. Quién creo/quiero ser.

     Max Fischer (Jason Schwartzman), resuelve el problema de geometría más difícil del mundo. Es elogiado por sus compañeros, que en hombros lo alzan y en coro gritan su nombre. Luego, despierta en la primera fila de la capilla del secundario Rushmore, en el cual es becado. A su lado, su secuaz (porque todo superhéroe necesita un secuaz), al menos 4 años menor que él y 3 cabezas más bajo.

    Rushmore es el segundo largometraje dirigido por Anderson y escrito con colaboración de Owen Wilson, excompañero de facultad y uno de sus tantos actores fetiche.

  No cabe duda alguna, que este film marca un punto de partida, o de origen, a la muy estilizada obra de Wes Anderson, con caras recurrentes, canciones de los Rolling Stones y problemas familiares. Un universo posible de ver sólo a 48 cuadros por segundo y a través de un lente angular.

   La película, nos presenta a un chico cuya visión del mundo y él mismo no es congruente con su clase social, entorno, intelecto o edad. Expectativas, sólo proporcionales a su inmensa personalidad. Carisma que logra afectar de manera decisiva la solitaria y destruida vida de Mr. Blume, un empresario millonario (en una gran interpretación de Bill Murray) y llenar por completo un teatro.

  Sin embargo, a pesar de todo esto, salva el latín y obtiene a la chica.

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