Matrimonio, 2013, 85, Argentina.
Dir.: Carlos Jaureguialzo
Título ambicioso para una película
que cuenta con dos pesos pesados en el elenco, pero las expectativas se quedan
a mitad de camino. Matrimonio es un
nuevo film sobre la crisis de la mediana edad que poco aporta. Básicamente,
aborda un día en la vida de la pareja compuesta por Esteban (Darío
Grandinetti), un neurótico publicista que sufre un bloqueo creativo, soporta
los retos de su madre e imagina que su mujer lo engaña, y Moly (Cecilia
Roth), una compositora depresiva que efectivamente tiene una aventura, pero ni
sabe por qué. En la trama no pasa demasiado, pero dentro de las mentes de los
protagonistas parece ocurrir de todo.
Si bien Esteban y Moly son dos
cincuentones que, mas que quererse, se soportan, y que su única hija vive en el
exterior, no estamos ante otra El nido
vacío, película que justamente había protagonizado Roth. Aquí las acciones
van en paralelo, con una deslucida -y poco original- estructura coral, desde
que se despiertan hasta la noche. Por un lado, Esteban acude al entierro de un
familiar lejano, pero está mas preocupado por encontrar un jingle que acompañe
la publicidad de un perfume. Moly, por su parte, tarda en salir de la cama,
intenta comunicarse vía skype con su hija y no decide si encontrarse o no con
su amante.
Finalmente, y de una manera que no
conviene revelar, las historias se terminarán cruzando. Hay que destacar que, a
pesar de la chatura del guión, la pareja actoral da todo de sí, como era de
imaginar. Pero eso no impide que el resultado final tenga sabor a poco.

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